Los Abuelos

Hacía ya tiempo que quería dedicar una entradita a Los Abuelos. Sí, los Abuelos, esa figura excepcional que quien haya tenido la suerte de conocerlos es muy afortunado. Yo soy una de esas personas. De hecho, tuve la suerte de conocer a mis cuatro abuelos y dos bisabuelas, así que afortunada a tope! Y es curioso lo que la mente decide guardar en su interior (ojo al dato! los que me conocéis diréis que lo mío tampoco es normal porque tengo una memoria rollo enciclopedia, pero en fin, sigamos), olores, escenas, sonidos. Ya sabéis que soy muy maniática con los olores, de hecho puedo llegar a reconocer la colonia de alguien que pasa por mi lado en medio de la calle, vale, llamadme freaky, lo acepto. Olor a manzana al horno con canela que hacía mi abuela materna, verla sentada en el mármol de la cocina, o recordar a mi bisabuela vestida de negro (con delantal incluido), moño bajo en su pelo canoso y gafas redonditas. Otros olores como el chocolate desecho de las mañanas en casa de mi abuela paterna, incluso recordar cada uno de los rincones de ambas casas. Curioso todo. Pero no voy a describiros todo lo que tengo en la cabeza porque se nos haría infinito y más allá pero sí quería recordar a “nuestros abuelos”, sí los que nacieron las primeras 3 décadas del siglo XX, aquellos que salían de casa con su pantalón de traje, camisa, jersey, corbata y americana. Pañuelo de tela en el bolsillo era condición sine qua non. Tenían una paciencia que iba más allá de los límites insospechados. Recuerdo aquellos veranos, que servidora se levantaba cada día sobre las 7 de la mañana (qué graciosa no??) y ¿quién se levantaba conmigo a jugar a la Oca o al Parchís? Mi Abuelo, sí señores sí. ¿Alguien se ha planteado una partida de Parchís a las 7 de la mañana? Yo no. Él era quien en el parque decidía cuando una niña se había columpiado el suficiente rato, el tema iba así: “Guapa, bájate ya del columpio que llevas mucho rato y tiene que subir mi nieta”. He dicho. Y quizás la pobrecica sólo había estado sus escasos 3 minutos, pero era suficiente. Otro día os contaré las clases de abuelos que existen, porque madre mía hay para llenar un post entero!
Él era quien me ayudaba con las matemáticas, pobre hombre, matemáticas en francés!! (sí sí, soy una ex-Liceo a mucha honra 🙂 ), y los problemas de los trenes (aún existen??) le llevaban de cabeza. ¿Por qué? Pues porque señores, mi abuelo había sido interventor de la RENFE tooooda su vida, y que el problema dijera que un tren sale de Zaragoza dirección Bilbao y para en Pamplona, él me decía que el problema estaba mal, pero no por las velocidades ni nada, sino porque no existía ningún tren que hiciera esa ruta!! Ahora sí que la habíamos liado! Yo no entendía ni papa de velocidades/horas y él empeñado en que había otro tren que salía a otra hora que sí que paraba en Pamplona…
En verano me pasaba todo el mes de julio con mis abuelos (fueron los momentos parchís y Oca non-stop) y las tardes en la plaza del pueblo dando vueltas sin parar con la bici. SIN PARAR. ¿En serio alguien se plantea estar sentado en un banco más de 2 horas cada tarde haciendo ver que es el “gasolinero” (así le llamaba yo) y poniendo gasolina a la bici cada dos por tres? Madre qué paciencia!! Sólo quiero contar la coletilla que fue él quien me enseñó el “Debe-Haber” de contabilidad, con sólo 8 años te sabía cuadrar las cuentas como si fuera un banco, así que algo tendría que ver él en que yo acabara estudiando económicas.. Esos veranos en los que me llevaban a la playa CADA DÍA, y nos pasábamos toooda la mañana allá. La que se bañaba conmigo era mi abuela que con su paciencia de Santa (sí sí, eran inagotables) se subía 2.000 veces a la colchoneta, pensaréis que, pfff y qué. Hombre, señora nacida en el ’32 subiendo y bajando de un dragón hinchable pues qué queréis que os diga, ahora le haría la ola!
Nuestros abuelos son aquellos que se empeñaban en darte leche cada mañana aunque mi madre les dijera que la niña era intolerante y luego pasaba lo que tenía que pasar, corramos un tupido velo.
Mi Abuelo era mi mayor admirador, era mi groupie: “Pero qué niña más lista y más guapa” “Pero qué bien escribes” “Cómo sabes”. Tampoco es que tuviera mucho con quien comparar ya que era su única nieta, pero ellos son así, los nietos somos lo mejor, somos su obra maestra. Ahora cuando veo a mis churumbeles pienso que si les hubiera conocido seguramente me diría:”Tú eras lista, pero ellos son muchísimo más”. Seguro que sí.
Mi Abuelo nació en 1917, se dice rápido no? Así que su concepto de “mujer estudia carrera-mujer trabaja fuera de casa” no lo acababa de llevar muy bien. Sobre todo cuando yo ya salía con mi hoy marido, y un día me vio tan agobiada que me preguntó:”Hija, qué te pasa?” “Pues que tengo mucho que estudiar que estoy de exámenes” (estaba en medio de la carrera), a lo que él me respondió:”Deja ya de estudiar y cásate”. Tal cual.

Queda claro que este post se lo dedico a mi Abuelo, a mi “Tete” porque yo fui la afortunada de ser su nieta y él sería mi primer seguidor de este blog

.Los Abuelos

 

Fuente: Pinterest

11 comentarios en “Los Abuelos

  1. Que preciosa entrada ! Había leído algunas entradas tuyas porque te sigo desde hace no mucho por instagram pero nunca es tarde si la dicha es buena 🙂
    Qué bonitas palabras y cuanto cariño van en ellas! Yo tengo la suerte de que a mis 24 años sigo teniendo 3 abuelos! Siempre tienes más compenetración con unos que con otros pero a todos se les quieren! Desprenden para mi la misma ternura que un niño, son tan adorables.
    Pero mi debilidad es mi abuela materna, tendría tantas cosas buenas y bonitas que decir de ella que no acabaría nunca! Para mi es como mi madre.puedo decir que tengo dos. Un saludo y gracias por entradas así, que con palabras se transmite tanto. Enhorabuena

    • Muchísima gracias!!! Me encanta que te haya gustado! La verdad es que escribo a modo de desahogo y porque me encanta escribir, no te voy a mentir 🙂 “Los Abuelos” era una entrada que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo, y dedicárselo sobre todo a mi Abuelo. Veo que eres otra afortunada como yo, así que disfruta de tu abuela al máximo! Un beso :-*

  2. Pingback: Happy father’s day! | Fábulas de mamá

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