En busca del brócoli perdido

Debo empezar este post pidiendo disculpas por haber dejado un poco abandonado el blog… I’m so sorry… (parece que queda mejor decirlo en inglés). Como todo, esta ausencia tiene una explicación. Estoy metida en un nuevo proyecto (ya os lo contaré, no seáis cotillas!) y el piso de alquiler al cual nos mudamos hace 1 año sólo hace que darnos sorpresas (por no escribir un taco) cada dos por tres. La caldera, el supermercado de abajo y sus infinitos ruidos, grifos, instalación eléctrica, goteras y un suma y sigue que seguimos teniendo el piso como si estuviéramos aún de mudanza. Pero no me voy a quejar, todo sean “estos problemas” los que me dan dolor de cabeza. El tema es que para calmar los nervios me estoy lanzando de lleno al trapillo, sí sí como leéis. Y yo de experta nada, pero a tozuda para conseguir algo pocos me ganan. Los que no conozcan la palabra “trapillo” es el ganchillo de toda la vida pero con hilos de camiseta y agujas más grandes. Lo divertido es que como la tela es más rígida que el hilo o la lana puedes tejer cestos, alfombras, tapetes, bolsos… así que como sigan viniendo a hacer agujeros del tamaño de un lavaplatos en medio de la terraza mi casa quedará inundada de cestos de tanto tejer.

Desde que estoy en el paro (que no es lo mismo que estar parada) me ha dado por conocer los precios de las cosas que compro. ¿Os acordáis cuando ibais a comprar con las abuelas y en las paradas del mercado preguntaban: “nena, a cuánto tienes las naranjas?”? Pues eso mismo es lo que hago yo. Patético, soy demasiado joven para saberme los precios de la fruta, verdura, carne, pescado, demasiado joven!! Pero es inevitable. Me sé de memoria los precios de todo y de cada sitio y sino tengo una lista con, por ejemplo, de cada talla de pañales dónde se compran más baratos. Patético pero útil. Sobre todo cuando cada mes mes y medio tienes que comprar: paquete pañales talla 4, talla 5 y talla 5 Activity que los usamos para dormir (sí sí, los Dodot ultra mega absorbentes 12 horas no dan de sí).
Y es que el tema de hoy va sobre el brócoli, esa verdura también conocida como “árbol” por mi marido y que en la vida ni en su casa ni en la mía se ha comido, pero como son las cosas que yo sí que se lo he preparado a los enanos. Aprovechando la thermomix y sus miles de recetas,el otro día preparé una crema de brócoli, zanahorias, cebolla y patata. Buenísima. Tanto que hoy he ido a comprar más brócoli a mi verdulería preferida. Para llegar he cogido la moto, he hecho la compra de la semana, he llenado dos bolsas y una la he puesto a mis pies. Tan empanada va una servidora con tantas cosas en la cabeza que de repente he notado un golpecito en el pie: “Ay madre que se me ha escapado una naranja!” Es lo primero que me ha venido a la cabeza, pero fíjate tú que hoy no he comprado fruta. Así que he parado en una esquina y he pensado:”se me ha escapado o un tomate o una patata, uf qué palo ahora pon el caballete y ponte a buscarlo.” Luego he pensado “Oye, que los tomates son cor de bou, casi que lo vaya a recoger”. En esas que me dan un toque por la espalda y aparece un chico que me dice:”Se te ha escapado el brócoli”. Qué vergüenza madre. Ya es lo último, que salgan disparadas las verduras de la moto. Luego ha pasado con la furgoneta (era un repartidor de Nacex que supongo que aún se está partiendo de risa) y me ha saludado con cara de “mira, la que va soltando brócolis por la calle”.

Así que aprovecho la escapada del brócoli para contaros la receta que se puede hacer tanto en olla convencional como en thermomix.

Ingredientes:
1 brócoli
4 zanahorias
1/2 cebolla
1 patata no muy grande

Como es una crema para los peques yo no he sofrito la cebolla sino que lo he puesto todo en el cazo, chorrito de aceite y agua hasta cubrir. Sal al gusto. Cuando arranque a hervir calcular unos 15 minutos a fuego medio. Pensad que lo que costará más en hacerse será la zanahoria así que una vez hayan transcurrido el tiempo pinchad las verduras hasta ver que están cocidas. Vigilad que las verduras no se queden sin agua, es mejor sacar caldo antes de triturarlo todo que no que quede demasiado líquido. En realidad ésta es la base de cualquier crema de verduras, no os preocupéis que iré añadiendo más poco a poco. 

Para los usuarios de thermomix como yo os paso el enlace directo. Las modificaciones que he hecho son las comentadas: no sofreír la cebolla y he añadido la patata que siempre le da una textura más suave a las cremas.

Y hasta aquí la primera receta de muchas.

Bon appétit!

crema de brocoli

5 comentarios en “En busca del brócoli perdido

  1. jajajaja
    bonissima!!
    jo odiava el broquil fins q estant embarassada em va entrar la necessitat de menjar-ne! a més té infinitat de propietats bonissimes!!! aixi q broquil power!!;)

  2. Doy fe de lo buena que queda la crema susodicha. En mi familia vamos al reves, es nuestra hija la que trae tupers a casa para que probemos sus recetas que estan increibles. No hay como educar bien al personal😉

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